¿El problema soy yo no? Si, si, parece que sí. El problema no sos vos, ni ninguna piba. Con todas me pasa lo mismo. El problema es cómo me ven.
Todas me miran y ven un gato, no?
Se trata todo de eso, de que
yo trato, quiero, intento que me vean de otra manera, pero no, no puedo. Tengo la mirada clavada ahí encima todo el tiempo. Te juro que es horrible… es horrible vivir así.
Una cosa es que te vean hermoso, y otra que te sientan hermoso, que te amen de verdad.
La gente ve lo que quiere ver, y no le interesa si es real o no. Se quedan con su mirada, con su prejuicio. Si te ven como un histérico, van a tratarte como un histérico, aunque en realidad quizás estés confundido. La mirada de los otros puede ser muy cruel a veces, y muy ciega.
La mirada de los demás es todo, y los otros no te ven a vos, ven lo que piensan de vos.
La mirada de los otros tiene sonido, voces, susurros. No se puede escapar a lo que ven de nosotros.
Todo se trata de cómo nos ven y como vemos a los demás. Quedamos atrapados en esa mirada, inmóviles, fijados en lo que creemos que vemos, confiando más en nuestro prejuicio que en nuestros ojos.
Dicen que la primera impresión es la que cuenta, pero también que lo esencial es invisible a los ojos.
¿Cuándo me van a sacar esos ojos de encima y van a ver lo que realmente soy?