
Te miro a los ojos sin saber,
que eres en realidad.
Si un ángel que me cuida,
o el mismísimo Satanás.
Tu con otro hoy estás;
mi amor ya has olvidado.
El ángel negro ha ganado,
he quedado derrotado.
Con un puño que no duele,
tu canción hoy me ha golpeado.
Aún así hoy mi alma,
en mil trozos se ha quebrado.
Porque muy importante eres,
yo nunca podré olvidarte.
Siempre estaré dispuesto,
a dejar todo por amarte.
Aunque raro a veces estoy,
y la peor persona soy;
no te olvides nunca vida,
que a tu lado siempre estoy.
Una lágrima he derramado,
al leer estas estrofas.
Hoy más que solo me siento,
aunque tenga a mil al lado.
Te extraño vida, yo sé,
que jamás he de ganarte.
Un pobre tonto soy,
que jamás ha de olvidarte.
Si el infierno he de ganar,
tras robarte a ti los labios;
¿para qué seguir viviendo?,
si es el más dulce pecado.
Tus abrazos lentamente,
a la muerte ha acercado,
sin embargo hoy yo elijo,
morir junto a ti abrazado.
Este poema corto,
tiene dueña sin dudar.
Ella sabe que la amo,
sin siquiera ponerme a pensar.
Marcelo Hernán Romero
28 de Octubre de 2006
que eres en realidad.
Si un ángel que me cuida,
o el mismísimo Satanás.
Tu con otro hoy estás;
mi amor ya has olvidado.
El ángel negro ha ganado,
he quedado derrotado.
Con un puño que no duele,
tu canción hoy me ha golpeado.
Aún así hoy mi alma,
en mil trozos se ha quebrado.
Porque muy importante eres,
yo nunca podré olvidarte.
Siempre estaré dispuesto,
a dejar todo por amarte.
Aunque raro a veces estoy,
y la peor persona soy;
no te olvides nunca vida,
que a tu lado siempre estoy.
Una lágrima he derramado,
al leer estas estrofas.
Hoy más que solo me siento,
aunque tenga a mil al lado.
Te extraño vida, yo sé,
que jamás he de ganarte.
Un pobre tonto soy,
que jamás ha de olvidarte.
Si el infierno he de ganar,
tras robarte a ti los labios;
¿para qué seguir viviendo?,
si es el más dulce pecado.
Tus abrazos lentamente,
a la muerte ha acercado,
sin embargo hoy yo elijo,
morir junto a ti abrazado.
Este poema corto,
tiene dueña sin dudar.
Ella sabe que la amo,
sin siquiera ponerme a pensar.
Marcelo Hernán Romero
28 de Octubre de 2006


